Por Jorge C. Picón - Uno de los nombres que más va a sonar en las oficinas del Bernabéu este verano es el de Eden Hazard. El belga, que regresó ayer a los entrenamientos tras superar su última operación, es uno de los futbolistas a los que el Madrid tratará de encontrar acomodo. Sin embargo, la situación es complicada y no se da por hecho que sea posible. Su fichaje (costó más de 100 millones en 2019) está lejos de ser amortizado y tiene un salario que ronda los 14 millones de euros y que ningún club de Europa está dispuesto a asumir ahora mismo. El club sabe que si sale deberá ser en unas condiciones muy concretas y no beneficiosas para la entidad. La opción más probable ahora mismo es una cesión en la que el Madrid asuma parte del salario.
Sin embargo, la situación con Hazard es muy distinta a la que se puede vivir con futbolistas como Bale. Si bien es cierto que Ancelotti no cuenta con él por una cuestión meramente futbolística, su relación tanto con el entrenador como con el vestuario y el club es muy buena. Lo demostró durante la celebración del título de liga y de la clasificación a la final de Champions League. Se ha vistro frustrado en más de una ocasión por sus pocas oportunidades esta temporada, pero su intención sigue siendo la de triunfar de blanco. Por su parte, no contempla buscar un nuevo destino y espera seguir para tratar de demostrar que puede ser útil en la plantilla actual.
La explosión de Vinicius, la capacidad de aprovechar las oportunidades de Rodrygo o los goles decisivos de Asensio le han hecho estar en el último lugar de la rotación de extremos. Además, la apuesta de Valverde en la posición resta aún más sus opciones, algo que se puede agravar con la posible llegada de Mbappé este verano. Pero no se desespera y es consciente de que las lesiones han sido claves en su rendimiento. Tras esta operación, espera reencontrarse con su mejor estado de forma y recuperar el protagonismo que se esperaba que tuviese cuando llegó al Madrid. En el club entienden también que no ha tenido suerte, pero consideran que su alto salario puede ser un problema de cara a fichajes o renovaciones en el futuro.
Eden, a sus 31 años, es feliz en Madrid, donde acaba de nacer su quinto hijo. Su familia está asentada aquí y no tiene pensado cambiar de aires. Él peleará por sumar más minutos y volver a ser importante, empezando por este final de temporada. Mientras tanto, el club escuchará ofertas consciente de que un suplente con su salario no es un buen negocio. Un problema benigno que se tratará de solucionar de la mejor manera posible para todas las partes.
