Cómo el Barcelona B forjó a Pep Guardiola

Fue un día especial en la casa de Guardiola.

"Valentina nació el 6 de mayo [en 2008], también fue el día en que jugamos contra Huddersfield para levantar el título", explica Pep Guardiola a Goal, convergiendo dos de los momentos de mayor orgullo de su vida.

Este año, mientras estaba sentado rodeado de su familia y los jugadores del Manchester City en una gran fiesta de fin de temporada, con Valentina, en su décimo cumpleaños, profundamente dormida en su regazo, Guardiola volvió a pensar en otro importante hito de la historia de su vida.

"El día en que nació Valentina, Joan Laporta vino con un amigo al hospital y me dijo: 'Serás el próximo entrenador del Barcelona'". El catalán había estado a cargo del Barcelona Atletic -filial del Barça- durante menos de una temporada completa cuando le dijeron que se haría cargo del primer equipo.

En realidad, la idea se le planteó por primera vez durante el almuerzo en el Hotel Roma, a solo una manzana de La Rambla, unos meses antes. "No tienes las pelotas", le dijo a Laporta.

El presidente hablaba en serio y respondió: "Si tienes las pelotas, serás el próximo entrenador del Barcelona".

"Fue un año muy bueno, muy duro. Fue el primer año de Pep como entrenador, tenía que seguir aprendiendo partido a partido”, explica a Goal Doménec Torrent, cuyo conocimiento del fútbol modesto español fue vital para Guardiola ese año en el Barça B.

“La Tercera División española es muy, muy difícil. Hay muchos jugadores veteranos y teníamos muchachos muy jóvenes, pero eran como esponjas, aprendieron todo muy rápido.

“En la segunda parte de la liga comenzaron a ganar partidos de forma más impresionante, mucho mejor que la primera, porque aprendieron mejor los conceptos de Pep. La única forma de aprender era seguir jugando, era como un máster para Pep", añade.

Guardiola está de acuerdo: "Definitivamente. Definitivamente, fue tan bueno para mí. Fue bueno porque tenía un juego a la semana, tenía tiempo para analizar mi proceso, y no tenía focos, no tenía medios.

"Estoy completamente de acuerdo con Dome, fue la mejor escuela. Primero porque era terreno virgen. Dome me ayudó mucho porque era entrenador de esa categoría, durante muchos, muchos años, conocía exactamente los campos, estadios o no estadios, porque no hay estadios. Se puede comparar en Inglaterra con la League Two, es bastante similar", apunta el técnico.

Aquí es donde Guardiola comenzó su carrera como entrenador. Seis años después de dejar el Camp Nou como jugador, regresó como entrenador del Barça B después de su descenso a Tercera División.

"Cuando llegó Pep ya llevaba dos años en los equipos juveniles y mi plan era irme, pero tuve una conversación con él y me convenció de que me quedara. Lo que más recuerdo fue que dijo que, debido a que acababan de descender, teníamos la obligación de volver a ascender, porque Barcelona no pertenece a Tercera", dice Marc Valiente, el capitán del equipo.

Guardiola había dicho a sus jugadores que tenían que mejorar y empezó por su equipo de trabajo; fichó a Torrent, quien recientemente dejó de trabajar con Pep para hacerse cargo del New York City FC y a Carles Planchart, que todavía trabaja con él a día de hoy, para analizar a los rivales.

Esto era "nuevo" para el equipo y Víctor Sánchez, el actual centrocampista del Espanyol, agrega: "No mirábamos tanto lo que hacían los rivales, sino lo que podíamos hacer para sacar ventaja sobre ellos. Los vídeos siempre se centraron en lo que habíamos hecho mal, ya sea por errores en el ataque o porque no habíamos jugado bien desde atrás, pero siempre enfocados en tratar de sacar lo mejor".

La Tercera es tan grande que se divide en 18 ligas regionales, por lo que sus medidas eran inauditas, pero los preparativos de Guardiola no terminaron allí; antes del primer partido de la temporada del Barça B, él mismo fue a ver un amistoso de pretemporada de su primer rival, el Premia.

Pasó desapercibido en ese primer viaje pero fue el centro de atención en su primer partido; entre 400 y 500 personas solían ir a los partidos de Premia, pero hasta 2000 se presentaron para ver su debut como entrenador.

Entre ellos estaban su padre, Valenti, que fue a todos los juegos en Cataluña; su esposa, Cristina; sus dos hijos, Maria y Marius; una serie de amigos, entre ellos Carles Busquets, el padre de Sergio y ex portero del Barça; y varios de sus colegas y sus jefes, incluidos Laporta y Txiki Begiristain. Junto a él en el banquillo estaba su asistente, Tito Vilanova.

El partido en sí, el primero como entrenador, terminó en un empate sin goles, pero su influencia ya era evidente.

“Desde el primer balón que tocó me di cuenta que sabía cómo jugar”. Quim Ayats, entrenador del Premia en ese momento, dijo a El Periódico algunos años después. “Le dije a nuestro portero, ‘¡Cambia, cambia!’ Hazlo más rápido”.

El Barca B de Guardiola fue creado con jugadores jóvenes que, como dice Valiente, tenían el “ADN del Barca”, pero aunque no tenían dificultades en representar la idea de la posesión, no escapaban de la especial atención a cada detalle en los entrenamientos dictados por Guardiola.

"Desde el primer balón que tocó me di cuenta que sabía cómo jugar”. Quim Ayats, entrenador del Premia en ese momento, dijo a El Periódico algunos años después. “Le dije a nuestro portero, ‘¡Cambia, cambia!’ Hazlo más rápido”.

El Barca B de Guardiola fue creado con jugadores jóvenes que, como dice Valiente, tenían el “ADN del Barca”, pero aunque no tenían dificultades en representar la idea de la posesión, no escapaban de la especial atención a cada detalle en los entrenamientos dictados por Guardiola.

“Nos pasó a todos en algún punto”, dijo Valiente. Y agregó: “Detenía las prácticas para corregir algunas cosas, especialmente a los defensores y al pivote. Le gusta trabajar mucho en cómo salir jugando desde atrás, y siempre trata de buscar soluciones cuando el rival presiona. Y lo entrenamos mucho”.

Dimas Delgado, uno de los jugadores más ‘seniors’ en el equipo, con 25 años, agrega: “Trabajó mucho en cómo salir jugando y estar bien posicionado para recibir el balón, con el perfil correcto, y cómo romper líneas con eso. Quería que los jugadores explotaran los espacios. Quería que jugáramos a uno o dos toques porque todo se vuelve más rápido, todo es mucho más rápido”.

El Barca B ganó siete de diez partidos tras el empate sin goles ante el Premia, con 21 goles en total. Pero Guardiola no era completamente feliz.

“En el principio tuve problemas”, dice. “Recuerdo que llegué un lunes luego de una derrota en el domingo y pensando ‘Uh, no es posible jugar aquí’. Luego el martes decía ‘Uh, qué difícil, empecemos a buscar una forma diferente de jugar’.

Predeciblemente, esas dudas no duraron mucho.

“Llegué un miércoles y dije, ‘esto es lo que creo’. Las alternativas, las formas que buscábamos para cambiar lo que creíamos, no me convencían. Por eso no podía cambiar”.

Guardiola, después de años en el primer equipo del Barcelona, había decidido mucho tiempo atrás cómo se debía jugar, pero esas ideas recién las podía plasmar en su primera experiencia al frente de un grupo de jugadores.

“Cuando hablas enfrente a jóvenes, tengan 14 años, o 18, como en mi caso en el Barcelona, o profesionales, es lo mismo. Eres el hombre al frente de humanos, de personas.

“Era la primera vez que me sentaba con 20 tíos para intentar hacerlo. Antes un tío les dijo ‘tienes que ir hacia allá’, y la primera vez que yo dije ‘tienes que ir hacia allá’ (señala otra dirección), así que era completamente diferente”.

Johan Cruyff probó ser particularmente útil en ese aspecto.

"Vio algunos juegos", dice Guardiola sobre el holandés. "En esa temporada tuve muchas reuniones con él, lo llamé a casa, estuvimos juntos. Hablamos sobre mis dudas, las relaciones en el vestuario, lo que sucede en ciertas situaciones, otras cosas, y por supuesto en ese período hablé muchas veces con él ".

Los dos compartían una visión casi idéntica de cómo se debía jugar y, más allá de que el consejo de Cruyff fue siempre bienvenido, él era especialmente útiles para el día a día al frente de un grupo.

“Me ayudó como entrenador”, dijo Guardiola. “Como entrenador, tuvimos una filosofía en la que conectamos inmediatamente, pero también me ayudó a manejar situaciones con la prensa, o si un jugador estaba en demasiadas publicidades, o distraído de lo que tenía que hacer. Cosas así”.

Valiente, el capitán, explica cómo Guardiola usaba a Cruyff. “Pep establecía muchos límites. Nunca dejó que alguien hiciera algo fuera de lugar. Tenía un código claro. Había que adherirse a esas reglas, a esos términos, y creo que era algo justo. Todos sabían lo que había que hacer, todo seguían una línea. Lo que él quería”.

Los jugadores eran multados por llegar tarde, por quedarse despiertos después de las 11pm, y cuando Guardiola creía que no se daba el sacrificio necesario en los entrenamientos.

Delgado agrega: “Es claro que Pep tiene sus características y que cuando hay algo que no le gusta lo va a decir a su manera, pero no era –al menos con nosotros- una persona que gritara. Lo recuerdo tranquilo, calmo, paciente”.

Les estaba yendo muy bien. El joven equipo , con cracks como Sergio Busquets o Pedrito Rodríguez, jugaba contra “jugadores de 29, 30, 31…en césped artificial, en condiciones difíciles”. Pero luego de un periodo difícil con solo tres victorias en siete partidos entre el 31 de octubre y el inicio de diciembre, las cosas empezaron a funcionar muy bien.

“Al principio fue complicado, pero a mitad del camino pudimos jugar bien, generar buenas cosas, presionar”, dice Guardiola.

Delgado recuerda sus virtudes: “Creo que los partidos más importantes eran cuando íbamos a enfrentar clubes fuertes de Cataluña, que siempre pelearon por ascender, y nosotros, siendo muy jóvenes, competíamos contra jugadores que conocían la liga y el sistema, nunca era fácil para nosotros, pero la verdad es que nunca dejamos de jugar a nuestro estilo”.

“Era nuestro estilo, nuestra filosofía, y no importaba contra quién jugábamos, ni en qué campo, sea césped o artificial, siempre era lo mismo. Preparábamos cada partido de la misma manera, ya sea de local o visita. Eso nos daba mucha identidad”.

Víctor Sánchez agrega: “Fue un cambio para el Barca B, personalmente creo que nos mejoró a todos, nos hizo entender mejor el juego. Fue un gran cambio”.

Al comienzo de la temporada, Guardiola le había prometido a su equipo que les compraría el almuerzo si ganaban tres juegos seguidos. Le costó cinco almuerzos; El Barça B ganó 16 de los 22 juegos restantes después de su periodo tambaleante, lo suficiente para obtener el primer puesto en la sección catalana del cuarto nivel y con ello un lugar en los play-offs de ascenso.

El primer juego fue un empate sin goles con el Castillo CF en Islas Canarias, pero ganaron la vuelta por 6-0 para continuar con un choque ante el Barbastro aragonés, al que vencieron en ambos partidos para asegurar el ascenso a la Segunda B. Y el quinto almuerzo gratis.

Al final, el Barça B terminó la campaña invicto en casa, ganando 19 de sus 21 juegos en el Mini Estadi.

Pero, en lo que respecta al futuro de Guardiola, los resultados se habían vuelto irrelevantes mucho antes de que terminara la temporada.

Había una sensación de que algo especial estaba sucediendo desde el primer día.

"Te diré una cosa, Jaume", dijo el tesorero de Premia, Enrique Pimpinela, a Jaume Langa, el masajista del Dream Team de Cruyff, antes de ese juego inaugural. "Este chico debería ser el entrenador del Barcelona".

A finales de octubre, el entrenador del Reus, Ramón Caldere, ex centrocampista del Barcelona e internacional por España en el Mundial de 1986, dijo a la prensa que Guardiola sería "uno de los mejores entrenadores de España".

El propio Cruyff, según el bien conectado periodista catalán Luis Martin, recomendó a Guardiola ante Laporta después de solo 30 minutos de ver las gesticulaciones de su protegido en la banda, y ni un momento del juego en sí, una tarde en el Mini Estadi.

Begiristain, entonces director de fútbol, ​​también fue un gran defensor de las posibilidades de su viejo amigo: "Vimos su trabajo y su evolución durante toda esa temporada con el equipo B y sabíamos que sería un candidato para el primer equipo", le dice a Goal.

"Así fue, y después de una temporada difícil con Frank Rijkaard, decidimos cambiar y elegimos a Pep".

Joan Laporta retoma la historia: "Todos a mi alrededor, estoy hablando de Johan Cruyff, de Txiki Begiristain, Rafael Yuste, que estaba en la junta directiva y siguió al Barça Atletic, todos me dijeron que Guardiola estaba listo para ser el entrenador del primer equipo", dijo el ex presidente a Goal.

"Sé que fue una sorpresa porque la mayoría de los periodistas y la mayoría de los seguidores estaban pensando en un entrenador como Mourinho en ese momento, pero saben... nos gusta sorprender y nos gusta tomar decisiones por nosotros mismos. Nos enfrentamos a la presión y nos decidimos por este joven entrenador".

Explica cómo se desarrollaron las conversaciones con Guardiola: "Siempre celebramos esta fecha, el 6 de mayo, cuando nació su hija Valentina. Fue también cuando le confirmé que habíamos decidido convertirlo en entrenador del Futbol Club Barcelona.

"Pero la [primera] conversación que tuvimos sobre esto fue en febrero. Almorzamos, porque quería decirle que, en lo personal, había decidido ponerlo como entrenador del primer equipo si la temporada con Frank Rijkaard no resultaba". Frank estaba realmente feliz de que fuera sincero y se lo dijera con antelación, y Frank me dijo que quería incorporar a Pep al cuerpo técnico del primer equipo. Pero en febrero, hablé con Pep solo para decirle que estaba pensando en ponerlo como entrenador. Pep me dijo que tal vez... no sería lo suficientemente valiente como para tomar esta decisión".

Laporta está siendo educado. Esto fue cuando Guardiola le dijo que no tenía las pelotas. "¡Sí!" Laporta se ríe. "¡Él dijo esto y yo dije que las tenía!"

Guardiola insiste en que su respuesta fue simple: "¡Bien, ganaremos todo!". Suena como uno de los comentarios desechables típicos de una conferencia de prensa, pero Laporta confirma que es cierto.

"En ese momento me dijo que iba a trabajar muy duro, y también dijo: 'Sé por qué quieres ponerme como entrenador, porque sabes que si soy entrenador ganaremos todo'".

Ninguno de los dos esperaba que eso fuera exactamente lo que sucedería, pero sin duda confiaban en que se había tomado la decisión correcta. Laporta había visto y escuchado suficiente en febrero para convencer a sus directores de que el entonces entrenador de 37 años debería estar a cargo de uno de los clubes más grandes del mundo después de menos de una temporada completa en la cuarta división.

Es fácil imaginar que Guardiola, en ese momento sin ningún historial en el más alto nivel, hubiera tenido algunas reservas. No las tuvo. La confianza en sus métodos que lo han ayudado a transformar clubes como el Bayern Múnich y el Manchester City no se forjó con los éxitos de la Champions League en el Barcelona, ​​sino en los primeros meses en el Barça B.

"Cuando fui a Barcelona y Bayern Munich, e incluso aquí en Manchester, cuando me dijeron: 'No puedes jugar así', siempre pienso: 'Si pude hacerlo en condiciones artificiales, puedo hacerlo aquí’", dice Guardiola.

"Pensé en eso muchas veces en mi primera temporada [en Inglaterra], cuando no iba bien, pensé: 'Podemos hacerlo, porque lo hicimos allí'.

"Simplemente insistes, insistes, insistes y lo haces mejor. A veces, cuando no va bien, dicen que tenemos que cambiar. No, tenemos que mejorar. El hecho está ahí, tuve el hecho en ese año.

"Es por eso que pude haber cambiado, pero lo sentí en mi piel, y lo vi, que podemos hacerlo.

"Trabajar con esos jugadores fue un sueño hecho realidad, recuerdo muchas veces de ese periodo, fue uno de los mejores de mi vida".

Illustraciones de Bartosz Kosowski